Mi experiencia en Canadá

Desde que era una niña recuerdo haber tenido la idea de que algún día estudiaría en el extranjero. No recuerdo cómo es que una idea así se originó en mi mente, pero sé que desde entonces me fui preparando para lograrlo.

Cuando supe que la universidad en la que estudiaba en México tenía acuerdos de movilidad estudiantil con otras universidades en el extranjero, no dudé en acudir a las ferias de intercambio académico. Las opciones eran infinitas: decenas de universidades en tantos países de los cinco continentes, ¿cuál elegir?.

Comencé a investigar sobre las universidades y países potenciales. Aunque sabía que todas las opciones significaban para mí la posibilidad de cumplir mi sueño, al ver los pros y contras de cada una de ellas, la Universidad de Trent en Canadá comenzó a ocupar los primeros lugares en mi lista.

Estudiar un semestre en Canadá comenzó a parecer la mejor idea al darme cuenta que era un país geográficamente cercano a México, por lo que llegar ahí no sería tan complicado ni tan costoso. Además, había escuchado que la calidad de vida era muy buena y que Canadá era un país seguro, algo muy importante para mí pues era la primera vez que me alejaría de mi familia para vivir sola. Otro punto a favor era que yo estudié inglés y francés, por lo que al ir a Canadá podría practicar y mejorar ambos idiomas (¡bien, dos pájaros de un solo tiro!).

Todo parecía ir viento en popa para mi plan, solo que había un pequeño problema: “¿Y cuánto me va a costar?”, preguntó mi papá. ¿Dinero?, ¡claro!, yo nunca me había puesto a pensar en eso: avión, comida, renta, libros… ¡y en dólares!. Debía haber alguna manera o algo más barato, así que acudí a la oficina de intercambio de mi escuela para solicitar información sobre otras universidades, tal vez en América Latina sería mas barato.

Debo confesar que ya me había hecho a la idea de ir a Canadá, así que me sentía un poco decepcionada de no poder hacerlo. Creo que en la oficina de intercambio notaron mi desánimo, pues de pronto, la consejera estudiantil me dijo : “si quieres ir a Canadá, puedes obtener una beca ELAP.” ¿Qué?, ¿beca?, ¡Claro!, ¿Cómo no lo pensé antes?. El gobierno de Canadá ofrece becas para cursar estudios de intercambio de 4 a 6 meses a través del programa Líderes Emergentes en las Américas. El trámite fue muy sencillo y finalmente obtuve el apoyo económico que necesitaba para lograr mi objetivo.

Mi estancia en Canadá fue increíble, el aprendizaje a nivel académico y la experiencia de vivir en la sociedad canadiense superaron mis expectativas. Conocí a personas de todo el mundo y viví experiencias que nunca imaginé. Podría entrar en detalles pero sé que muchos de los miembros de CANIM  que han tenido esta experiencia saben a lo que me refiero y estarán de acuerdo en que no hay palabras suficientes para describirlo (o bien, se podría escribir un libro entero de aventuras en Canadá).

Estudiar en Canadá es una experiencia única que no podemos contarte, es algo que tienes que vivir tú mismo. Te invitamos a acercarte a nosotros y atreverte a vivir la “Canadian experience”.

Alma Quintero

Directora de Asuntos Públicos CANIM

Trent University, Invierno 2011.

 

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