México y Canadá: avanzando en su relación bilateral

Por: Haydeé Moreyra García

Si bien la relación diplomática entre México y Canadá lleva poco más de 70 años, la vinculación entre estas dos naciones trascendió a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) el 17 de diciembre de 1992. Fue gracias a la firma de este tratado que los tres países – México, Canadá y Estados Unidos – trabajaron de manera conjunta para generar nuevas cadenas de valor, impulsar el crecimiento de flujos de capital, y  aumentar la competitividad en la región de América del Norte.

La plataforma que ha creado el TLCAN implica poco más de un billón de dólares en comercio.  Han pasado más de 20 años desde la firma del TLCAN y sus resultados han sido muy diferentes entre países y entre sectores. Por lo regular, abundan los estudios y análisis de casos a partir de la relación comercial entre México y Estados Unidos pero resulta igualmente interesante evaluar qué ha sucedido con las relaciones  bilaterales México-Canadá, y qué potencial futuro se vislumbra para estos dos socios comerciales.

Actualmente México es el tercer socio comercial de Canadá en tanto que Canadá es la cuarta fuente de inversión extranjera directa (IED) para México; según cifras de la Secretaría de Economía, en el periodo de enero 2000 a junio 2015, la IED acumulada de Canadá en México ascendió a 23,628 millones de dólares (mdd).  Según el organismo, en junio de 2015 poco más de 3,600 empresas se encontraban operando en México con capital canadiense.

Desde la firma del tratado, el valor del flujo comercial entre México y Canadá ha aumentado en 822% lo que representa una tasa de crecimiento anual promedio de 10.6%. México, por su parte, se ha mantenido en los últimos años como el tercer socio comercial de Canadá con el 4.1% del mercado canadiense y con particular presencia en las provincias de Ontario y Quebec, con el 79%  y 6% del total de exportaciones, respectivamente. Los bienes de exportación de México hacia Canadá con mayor crecimiento han sido el automotriz, tracto-camiones, motores para vehículos y camionetas, equipo y televisores. Por su parte, el país azteca se ubicó como cuarto mercado de exportación para los productos canadienses. Los principales productos que México importa de Canadá son granos y oleaginosas, y autopartes.

Si bien la última década el comercio bilateral no ha registrado incrementos significativos y la relación bilateral pareciera distanciarse, varios parecen ser – a mi juicio- los factores que han “motivado” un nuevo acercamiento entre los dos países. Por un lado está la coincidencia de intereses en materia comercial y de inversión a partir de las reformas estructurales en México y la disminución en la actividad económica de Estados Unidos y a nivel mundial; por otro lado, el reciente nombramiento del primer ministro del Canadá -Justin Trudeau-  que como líder del partido liberal parece mostrar genuino interés en buscar medidas que logren estrechar la relación con México; finalmente, y no por eso menos importante, es la inminente entrada en vigor del Acuerdo Trans Pacífico (TPP por sus siglas en inglés) con la intención de garantizar y salvaguardar los intereses y preferencias arancelarias de los socios del TLCAN.

Observo con interés que tanto autoridades y analistas mexicanos como canadienses reconocen que la relación bilateral debe y puede mejorarse para beneficio mutuo de ambas economías. Nada podría ser más cierto en un periodo de incertidumbre y bajo crecimiento mundial. Me permitiré abordar en los siguientes párrafos lo que, desde mi punto de vista, son los sectores estratégicos donde debieran enfocarse las inversiones de ambos países

La primera y más importante: el sector energético. Si bien los precios de los commodities están siendo deprimidos por fuerzas externas, la reforma energética en México y la revolución energética (incluyendo la consolidación de energías renovables) más que compensan un entorno incierto y “pasajero”. Por ejemplo, actualmente PEMEX tiene 100 proveedores canadienses y a partir de la reforma energética el gobierno mexicano ha proyectado cerca de 10,000 kilómetros de tuberías con una inversión estimada de 20 mdd. Al abrirse el sector energético a la inversión extranjera, también se abre la oportunidad de crear potenciales inversiones en materia de petrolíferos y de cualquier otra forma de generación de energía como gas o electricidad (se estima que la oportunidad de inversión en generación eléctrica podría ascender a 90 mil mdd en los siguientes 10 años). También se abre una segunda posibilidad -quizás más ambiciosa- de contar con una basta red de abastecimiento de energía relativamente barata para la industria en toda la región de América del Norte.

Un segundo nivel de cooperación sería naturalmente a través del comercio bilateral. No solo como una manera de consolidar y renovar el TLCAN sino para integrar nuevos tratados como el TPP. En ese sentido, el Consejo Coordinador de Canadá ha identificado algunos sectores estratégicos donde ambos países gozan de un interés común: productos derivados del papel y del acero, minería, energía, servicios para la construcción, transportación y equipo, automotores y autopartes, servicios financieros y seguros.

La IED es otra manera de renovar el TLCAN y reforzar la relación bilateral, en particular considerando que existe una débil infraestructura que una a los tres socios comerciales. Esta infraestructura pudiera estar enfocada al desarrollo de puertos y aeropuertos, vías de ferrocarril y centros logísticos para dar entrada y salida a personas y mercancías que se mueven por los tres países. La gran ventaja es que existe mano de obra, tecnología y el expertise para poder integrar una red de inversiones bastante atractiva.

Finalmente, y no por eso menos importante, está el desarrollo del sector turístico y la movilidad de personas. Canadá es el segundo país con mayor número de mexicanos; cerca de 90 mil personas habitan el país de la hoja de maple que se encuentran ubicados principalmente en las provincias de Ontario, Quebec y Alberta. Por su parte, desde el 2006 México ocupa el segundo lugar como destino de los turistas canadienses siendo Cancún, la Riviera Maya, Puerto Vallarta y la Ciudad de México los lugares más visitados. Con este vínculo y posicionamiento turístico, bien se podría pensar en una serie de acciones en materia turística para facilitar y aumentar el flujo de personas entre ambos países.

Pero por movilidad de personas no solo me refiero al flujo de turistas sino a la migración de canadienses y mexicanos como resultado de fructíferas oportunidades de negocio e inversión. Como dato cito solo dos ejemplos, se estima que la población económicamente activa en México crecerá 20% entre 2010 y 2020 cuando en Canadá la pirámide poblacional muestra que es un país mayormente de gente adulta. Se sabe que México egresa más ingenieros que Alemania, lo que podría beneficiar a ambos países a partir de programas gubernamentales especialmente diseñados a aprovechar mano de obra joven y calificada  en proyectos estratégicos (sería la versión moderna del programa de trabajadores agrícolas que tanto éxito ha tenido).

El TLCAN fue único en su tipo, pero hay que reconocer que a lo largo de los años se ha avanzado poco en reconocer las habilidades y certificaciones de profesionistas y mucho menos en materia de inversión educativa, en desarrollo científico y tecnológico. De hacerlo, podría convertirse en un parte aguas en la relación bilateral con beneficios potenciales.

Al final del camino,  citando al Embajador de México en Canadá Francisco Suárez Dávila: “se trata de generar más integración productiva; no menos.”

 

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